martes, 12 de enero de 2010

Yo no soy como tú...

Yo no soy como tú, ni como tú, ni como aquella otra, ni como nadie. Me ha costado entenderlo pero es así. Soy simplemente yo, y hago las cosas a mi manera. Y no creo que pueda caberle a nadie la duda (y si la tiene, está en un error), de que las hago lo mejor que puedo y sé. También sé, que esto no es suficiente para que me salgan bien, y que, cuando, con toda mi buena voluntad e ilusión, me equivoco, me hundo y solo consigo salir para intentar subsanar mi error. Pero cuando no me dejan hacerlo, por mucho que lo intente y lo desee, si que me hundo y no me queda otra cosa que esperar a que me den una oportunidad…
Porque no consigo cerrar los ojos y olvidarme de las cosas (por muchas sonrisas tras las que me esconda). Y tampoco puedo hacer como si nada.

Tampoco puedo valerme de consejos ajenos, porque provienen de personas con distintos deseos, puntos de vista, y con una personalidad diferente a la mía. Y odio cuando la gente no sabe entender que no voy a hacer las cosas a su manera, sino a la mía, no por cabezonería, ni por estupidez, sino porque es la única forma que me puede acercar a lo que deseo, porque solo yo conozco lo que quiero y solo yo sé cuanto estoy dispuesta a jugarme y a dejar en el camino para conseguirlo. Así que, acepto consejos (todos los damos), incluso, a veces, puede gustarme que me los den (siento que lo que me pasa le importa a alguien), pero lo que no puedo tolerar es que nadie cuestione las decisiones que tomo a cerca de temas que, única y exclusivamente, me atañen a mí. Porque son MIS decisiones a cerca de lo que voy a hacer con MI vida.

Y, tal vez, a alguna o algunas personas les parezcan estúpidas mis decisiones… Esto se debe a que sus prioridades son radicalmente distintas a las mías (razón de más para desechar sus consejos). Pero que se dediquen a insultar a tu inteligencia por no pensar como ellos me parece ya pasarse.

Con esto quiero decir que tengo mi vida, que es diferente a la de cualquiera (tanto en los sucesos como en la forma de vivirlos) y que, por mucho que comparta con algunas personas, nadie va a comprender plenamente como me siento. Por esto, se pueden dar consejos, pero con educación y ante todo, no intentando imponerlos ni pretendiendo anular mi personalidad; porque, quizás, yo sea más confiada que muchos, pero es que deseo seguir siendo así, y me siento orgullosa de ello. Prefiero que me engañen mil veces a ser yo la que lo haga, o a tener algún tipo de “malicia”. Siempre estoy dispuesta a perdonar y esperar, y no puedo guardar rencor a nadie, aunque, en ocasiones, quisiera.

Tal vez, muchos no entenderéis por qué soy y deseo ser así, pero, como ya dije al principio, no sois yo.

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