Sonríe ante todo:
ante el dolor,
ante las preocupaciones,
ante los malos tiempos,
ante los amigos,
ante los enemigos,
ante el día soleado y la luna llena.
Pero, sobre todo, sonríe ante el miedo.
El miedo a que sea una misión suicida el hablarte.
Y mirar al cielo porque no puedo mirar al mar.
Porque quiero y no quiero que me atrapes...
jueves, 28 de enero de 2010
sábado, 16 de enero de 2010
En la ventana de mi habitación
De camino a la ventana de mi habitación, empecé a recordar las noches en las que la luna llena, majestuosa, se encontraba en el firmamento y conseguía mantenerme atrapada durante horas.
También pensé en aquellas noches en las que llovía y era el incesante caer de las gotas de agua lo que me embelesaba por completo. También me gustaba observar aquellas gotitas que chocaban contra el cristal y permanecían allí, prácticamente inmóviles, hasta que alguna de ellas, tímidamente, comenzaba a moverse fusionándose con otras e iban deslizándose hasta que, finalmente, cogían fuerza y se precipitaban hasta que mi vista ya no las podía alcanzar.
Otras noches hacía tanto frío que el cristal permanecía empañado haciendo imposible la vista al exterior. En estos días , me limitaba a pasar mis dedos por el filo de la ventana hasta que mis manos estaban más frías que de costumbre.
Y, desde hace un tiempo, el cielo permanace nublado, y, por más que pueda contemplarlo sin problemas , nada me invita a quedarme allí...
Finalmente llegué a mi ventana y pude comprobar que la noche no era como ninguna de las anteriores. El cielo continuaba nublado, pero algunas nubes se habían apartado dejando paso a un grupo de estrellas que brillaban con aire esperanzador. Las contemplé durante horas. Sabía que eran inalcanzables y que jamás optaría a una de ellas, aún así, había podido disfrutar de su belleza y esa idea me hizo sonreir. Y, de esa manera, permanecí allí hasta que las primeras luces del alba comenzaron a apagarlas.
También pensé en aquellas noches en las que llovía y era el incesante caer de las gotas de agua lo que me embelesaba por completo. También me gustaba observar aquellas gotitas que chocaban contra el cristal y permanecían allí, prácticamente inmóviles, hasta que alguna de ellas, tímidamente, comenzaba a moverse fusionándose con otras e iban deslizándose hasta que, finalmente, cogían fuerza y se precipitaban hasta que mi vista ya no las podía alcanzar.
Otras noches hacía tanto frío que el cristal permanecía empañado haciendo imposible la vista al exterior. En estos días , me limitaba a pasar mis dedos por el filo de la ventana hasta que mis manos estaban más frías que de costumbre.
Y, desde hace un tiempo, el cielo permanace nublado, y, por más que pueda contemplarlo sin problemas , nada me invita a quedarme allí...
Finalmente llegué a mi ventana y pude comprobar que la noche no era como ninguna de las anteriores. El cielo continuaba nublado, pero algunas nubes se habían apartado dejando paso a un grupo de estrellas que brillaban con aire esperanzador. Las contemplé durante horas. Sabía que eran inalcanzables y que jamás optaría a una de ellas, aún así, había podido disfrutar de su belleza y esa idea me hizo sonreir. Y, de esa manera, permanecí allí hasta que las primeras luces del alba comenzaron a apagarlas.
martes, 12 de enero de 2010
Yo no soy como tú...
Yo no soy como tú, ni como tú, ni como aquella otra, ni como nadie. Me ha costado entenderlo pero es así. Soy simplemente yo, y hago las cosas a mi manera. Y no creo que pueda caberle a nadie la duda (y si la tiene, está en un error), de que las hago lo mejor que puedo y sé. También sé, que esto no es suficiente para que me salgan bien, y que, cuando, con toda mi buena voluntad e ilusión, me equivoco, me hundo y solo consigo salir para intentar subsanar mi error. Pero cuando no me dejan hacerlo, por mucho que lo intente y lo desee, si que me hundo y no me queda otra cosa que esperar a que me den una oportunidad…
Porque no consigo cerrar los ojos y olvidarme de las cosas (por muchas sonrisas tras las que me esconda). Y tampoco puedo hacer como si nada.
Tampoco puedo valerme de consejos ajenos, porque provienen de personas con distintos deseos, puntos de vista, y con una personalidad diferente a la mía. Y odio cuando la gente no sabe entender que no voy a hacer las cosas a su manera, sino a la mía, no por cabezonería, ni por estupidez, sino porque es la única forma que me puede acercar a lo que deseo, porque solo yo conozco lo que quiero y solo yo sé cuanto estoy dispuesta a jugarme y a dejar en el camino para conseguirlo. Así que, acepto consejos (todos los damos), incluso, a veces, puede gustarme que me los den (siento que lo que me pasa le importa a alguien), pero lo que no puedo tolerar es que nadie cuestione las decisiones que tomo a cerca de temas que, única y exclusivamente, me atañen a mí. Porque son MIS decisiones a cerca de lo que voy a hacer con MI vida.
Y, tal vez, a alguna o algunas personas les parezcan estúpidas mis decisiones… Esto se debe a que sus prioridades son radicalmente distintas a las mías (razón de más para desechar sus consejos). Pero que se dediquen a insultar a tu inteligencia por no pensar como ellos me parece ya pasarse.
Con esto quiero decir que tengo mi vida, que es diferente a la de cualquiera (tanto en los sucesos como en la forma de vivirlos) y que, por mucho que comparta con algunas personas, nadie va a comprender plenamente como me siento. Por esto, se pueden dar consejos, pero con educación y ante todo, no intentando imponerlos ni pretendiendo anular mi personalidad; porque, quizás, yo sea más confiada que muchos, pero es que deseo seguir siendo así, y me siento orgullosa de ello. Prefiero que me engañen mil veces a ser yo la que lo haga, o a tener algún tipo de “malicia”. Siempre estoy dispuesta a perdonar y esperar, y no puedo guardar rencor a nadie, aunque, en ocasiones, quisiera.
Tal vez, muchos no entenderéis por qué soy y deseo ser así, pero, como ya dije al principio, no sois yo.
Porque no consigo cerrar los ojos y olvidarme de las cosas (por muchas sonrisas tras las que me esconda). Y tampoco puedo hacer como si nada.
Tampoco puedo valerme de consejos ajenos, porque provienen de personas con distintos deseos, puntos de vista, y con una personalidad diferente a la mía. Y odio cuando la gente no sabe entender que no voy a hacer las cosas a su manera, sino a la mía, no por cabezonería, ni por estupidez, sino porque es la única forma que me puede acercar a lo que deseo, porque solo yo conozco lo que quiero y solo yo sé cuanto estoy dispuesta a jugarme y a dejar en el camino para conseguirlo. Así que, acepto consejos (todos los damos), incluso, a veces, puede gustarme que me los den (siento que lo que me pasa le importa a alguien), pero lo que no puedo tolerar es que nadie cuestione las decisiones que tomo a cerca de temas que, única y exclusivamente, me atañen a mí. Porque son MIS decisiones a cerca de lo que voy a hacer con MI vida.
Y, tal vez, a alguna o algunas personas les parezcan estúpidas mis decisiones… Esto se debe a que sus prioridades son radicalmente distintas a las mías (razón de más para desechar sus consejos). Pero que se dediquen a insultar a tu inteligencia por no pensar como ellos me parece ya pasarse.
Con esto quiero decir que tengo mi vida, que es diferente a la de cualquiera (tanto en los sucesos como en la forma de vivirlos) y que, por mucho que comparta con algunas personas, nadie va a comprender plenamente como me siento. Por esto, se pueden dar consejos, pero con educación y ante todo, no intentando imponerlos ni pretendiendo anular mi personalidad; porque, quizás, yo sea más confiada que muchos, pero es que deseo seguir siendo así, y me siento orgullosa de ello. Prefiero que me engañen mil veces a ser yo la que lo haga, o a tener algún tipo de “malicia”. Siempre estoy dispuesta a perdonar y esperar, y no puedo guardar rencor a nadie, aunque, en ocasiones, quisiera.
Tal vez, muchos no entenderéis por qué soy y deseo ser así, pero, como ya dije al principio, no sois yo.
viernes, 8 de enero de 2010
"Su vuelo ha sido cancelado"
Como una parte del regalo de Reyes de mis padres, tenía previsto para hoy un viaje a Londres, que no he podido realizar, ya que me han cancelado el vuelo debido al temporal. Esto es algo que a mí, particularmente, me molesta, pero de lo que no tiene culpa nadie. Lo que si se puede evitar, es el trato que se da al público en una situación como esta, y es lo que me ha llevado a escribir esta entrada.
Empezando por el principio, diré era un viaje previsto para seis personas (mis padres, una de mis hermanas, un matrimonio amigo de la familia y yo) y nos enteramos de que no podríamos viajar por un sms que, cito textualmente, decía: "su vuelo previsto para el dia 8 de eneno ha sido cancelado". Así, si más, y a escasas horas de la salida. También mandaron un correo a mi padre, en el que "detallaban" algo más el asunto. Y, pienso yo: Ya que cancelan un vuelo, ¿no deberían asegurarse de que recibes esa información? Un correo y un sms no son sufientes. Tal vez no los recibas, o no los veas a tiempo, porque ¿quién va a comprobar su correo unas 9 horas antes de salir al aeropuerto? ¡Tal vez no lo hagas! Deberían llamarte, que, para supuestos casos como este, te piden que des tu número de teléfono. Pero, ya que ellos no lo hacen, y la información no es del todo suficiente, nos vimos obligados a llamar a un teléfono en el que nadie contestaba y que decía que solo atendían hasta las 20:00h. ¿Hay un temporal que obliga a cancelar todos los vuelos y no hay nadie tras el teléfono?! Tras pasar toda la noche intentando volar de otra forma, nos vimos obligados a resignarnos a llamar a primera hora de la mañana del supuesto dia del vuelo al aeropuerto. Finalmente, nos comunicaron que no salía ningún vuelo hacia Londres, pero en las noticias podías ver que, realmente, si se estaban realizando algunos vuelos. ¿Entonces, qué? Costó otra llamada que nos dijeran que estaba saliendo algún vuelo contado, pero para personas de prioridad máxima. Bien, ¿y no te pueden decir eso desde el principio? No, ocultan información y te obligan a llamar otra vez.
La única salida que nos ofrecían era elegir entre cambiar el vuelo a otro dia (que no te especificaban. Solo te prometían que sería e un plazo de 30 dias) o cancelarlo. Y con mucho cuidado porque "tu elección es final". ¿Cómo que final? Yo tenía previsto un viaje en una fecha, y puesto que no lo he podido realizar, debían de darme una relación con las fechas de los siguientes vuelos y que yo pudiese decidir si me interesa cambiarlo o que me devuelvan el dinero. Porque yo no he incumplido ese acuerdo. Son ellos los que han de hacerse cargo y no obligarme a elegir. ¿Dónde se creen que estamos? ¿En un programa de la tele, donde tengo que elegir entre la puerta uno o la dos? Si yo no hubiese podido realizar ese viaje por un motivo personal (enfermedad, trabajo...), correría yo con los gastos y la responsabilidad, ¿no?
Y para colmo, nos cobran una noche de hotel por habitación...
En fín, no voy a extenderme más. Solo decir que da gusto vivir en el "Estado de bienestar"...
Empezando por el principio, diré era un viaje previsto para seis personas (mis padres, una de mis hermanas, un matrimonio amigo de la familia y yo) y nos enteramos de que no podríamos viajar por un sms que, cito textualmente, decía: "su vuelo previsto para el dia 8 de eneno ha sido cancelado". Así, si más, y a escasas horas de la salida. También mandaron un correo a mi padre, en el que "detallaban" algo más el asunto. Y, pienso yo: Ya que cancelan un vuelo, ¿no deberían asegurarse de que recibes esa información? Un correo y un sms no son sufientes. Tal vez no los recibas, o no los veas a tiempo, porque ¿quién va a comprobar su correo unas 9 horas antes de salir al aeropuerto? ¡Tal vez no lo hagas! Deberían llamarte, que, para supuestos casos como este, te piden que des tu número de teléfono. Pero, ya que ellos no lo hacen, y la información no es del todo suficiente, nos vimos obligados a llamar a un teléfono en el que nadie contestaba y que decía que solo atendían hasta las 20:00h. ¿Hay un temporal que obliga a cancelar todos los vuelos y no hay nadie tras el teléfono?! Tras pasar toda la noche intentando volar de otra forma, nos vimos obligados a resignarnos a llamar a primera hora de la mañana del supuesto dia del vuelo al aeropuerto. Finalmente, nos comunicaron que no salía ningún vuelo hacia Londres, pero en las noticias podías ver que, realmente, si se estaban realizando algunos vuelos. ¿Entonces, qué? Costó otra llamada que nos dijeran que estaba saliendo algún vuelo contado, pero para personas de prioridad máxima. Bien, ¿y no te pueden decir eso desde el principio? No, ocultan información y te obligan a llamar otra vez.
La única salida que nos ofrecían era elegir entre cambiar el vuelo a otro dia (que no te especificaban. Solo te prometían que sería e un plazo de 30 dias) o cancelarlo. Y con mucho cuidado porque "tu elección es final". ¿Cómo que final? Yo tenía previsto un viaje en una fecha, y puesto que no lo he podido realizar, debían de darme una relación con las fechas de los siguientes vuelos y que yo pudiese decidir si me interesa cambiarlo o que me devuelvan el dinero. Porque yo no he incumplido ese acuerdo. Son ellos los que han de hacerse cargo y no obligarme a elegir. ¿Dónde se creen que estamos? ¿En un programa de la tele, donde tengo que elegir entre la puerta uno o la dos? Si yo no hubiese podido realizar ese viaje por un motivo personal (enfermedad, trabajo...), correría yo con los gastos y la responsabilidad, ¿no?
Y para colmo, nos cobran una noche de hotel por habitación...
En fín, no voy a extenderme más. Solo decir que da gusto vivir en el "Estado de bienestar"...
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