miércoles, 30 de diciembre de 2009

...

No puedo más...!
De verdad, no aguanto.
Hoy no, tal vez otro día, pero justo hoy, !no!
¿Por qué siempre a mí?
¿Es que esto no va a acabar nunca?
... Justo ahora que parecía que todo iba a ir bien...
No puedo permitirme caer otra vez más...
Estoy cansada de llorar.

Siempre repetimos las mismas frases, siempre nos parece que no va a haber salida, pero, lo cierto es que siempre hemos acabado encontrándola. Cada vez que tenemos un problema nos parece más auténtico que el anterior, nos parece el definitivo, el que va a acabar con nuestras vidas si no logramos erradicarlo y, lo cierto, es que nunca es así. Somos fuertes, estamos dispuestos a luchar aunque lo desconozcamos.

Tal vez lo único que necesitemos sea tiempo para encontrar una solución... O, tal vez, alguen que nos tienda su mano, que nos haga compañía, que nos haga la espera más leve...

[365 nuevos días para encontrar el camino] *

FELICES FIESTAS! *

P.D.: Quiero ir al monte! :D

martes, 8 de diciembre de 2009

Anatómicamente imperfecta

Desde siempre he tenido problemas a la hora de comprar ropa y derivados, pero han sido pequeñas cosas que he ido dejando pasar por no complicarme o que he ido salvando a fuerza de mucha busca y, no siempre, captura. Pero últimamente esta situación se hace cada vez más patente. Os explico. Hace unos días fui de compras, cosa que no me hacía especial ilusión, pero sí falta. Decidí salir con mi madre y con la mejor de mis sonrisas esperando que si el día no podía ser agradable fuese, al menos, productivo.
¿Y cuál fue el panorama? Pues de repente me encontré envuelta en una nube de “música” maquinera que te invitaba a irte a tu casa a esconderte bajo la cama y a no salir de allí en, como poco, un mes… Colas y colas interminables… que si una cola para la caja, que si otra para los probadores, una tercera para poder aspirar a preguntarle a la dependienta si tendría a bien el mirar si está tu talla de algo… En resumen, un cuadro espantoso. Pero, no te engañes, todas estas cosas macabras y horribles no son lo peor que puedes encontrar en una tienda, este es solo el marco en el que se esconde el verdadero problema, que es la cuestión que hoy quiero tratar.
¿Cuál es mi talla? O, en su defecto, ¿por qué no hay cosas de mi talla?
Y es que hoy en día es imposible entrar a una tienda y acertar a la hora de coger una prenda, pues, por mucho que tomemos como referencia el pantalón que llevemos puesto, que resulta que es de la misma tienda en la que estamos comprando, no nos quedará bien…
Al final optas por guiarte, a parte de por la talla que crees que es la tuya, por la táctica del “ojímetro”, no muy ortodoxa, pero en ocasiones, efectiva. Pero nunca es suficiente, de los que te están bien por una lado, te sobra por el otro y viceversa… Das la cuestión de comprar un pantalón por imposible y optas por otra cosa de la lista: ¡Unas botas! Si, unas botas son fáciles, es un zapato. Pues bien, cuando encuentro unas de mi agrado resulta que la cremallera no me sube ni medio palmo, a lo que la dependienta me responde con cara de amargada: prueba en “tallas especiales”.
Y tu te acercas, aunque sabes de antemano que eso de “especial” en una tienda nunca suele ser bueno y conforme avanzas confirmas tus peores sospechas y ¡es que mira que son feas!
Así que finalmente opté por comprar un par de camisetas, eso sí, vigilando muy bien que no fueran ombligueras y me senté en la cafetería del Corte Inglés a tomarme unas tortitas con mi madre, porque, a pesar de que no me entren unos pantalones yo no me veo tan mal, y si la cosa sigue así, la próxima vez optaré por el chándal, que si no es muy elegante, es, al menos, efectivo. :D

lunes, 30 de noviembre de 2009

Inútil...


Yo ya no se como hacer las cosas, no soy experta ni mucho menos…

Todos me dicen que sea sincera y que de una vez por todas ponga las cartas sobre la mesa, que hable contigo sin saber de antemano que todo lo que diga se va a olvidar porque voy a dejarme convencer.
Que quede contigo para hablar y no para hacer todo aquello que siempre hacemos y que tanto acaba gustándote. Porque yo ya he crecido lo suficiente para saber que necesito algo más que todo eso. Que es muy bonito pensar en ti, que me agarres entre tus brazos, pero es muy difícil no mezclarlo con algo más.
Y he caído, has dejado de ser aquel chico con el que me reía durante horas para convertirte en alguien que me saca sonrisas sin ni siquiera hacerme feliz… Que el echo de que piense en ti cada dos por tres y llore todas las noches por no poder decirte “te quiero” tiene pocos significados.
Que cuando te miro es como si me mordieses y me dejases una marca en el cuerpo que cada vez que la miro me recuerda a ti. Pero, ¿sabes?, yo ya no quiero a nadie que me muerda por fuera, quiero a alguien que no tenga miedo a compartir, a dejarse querer, a alguien que me muerda por dentro y que huya de todos esos prototipos que tú te empeñaste en crear. Alguien que se ria de mí cada dos por tres pero que siempre sepa hacerme sentir bien…

[Me siento inútil cada vez que vienes, sonríes, dices cuatro palabras y luego desapareces.]

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Time of changes

En nuestra vida ocurren gran cantidad de cambios. Algunos de ellos son fugaces y no dejan huella. Otros, a pesar de ser inesperados, permanecen en nosotros. Hay otro tipo de cambios que son frustrantes por ser largamente deseados pero nunca realizados... Pero los verdaderamente importantes, aquellos que te cambian la vida, en muchas ocasiones, pasan inadvertidos, ya que la poderosa fuerza de la rutina, de lo conocido, nos impide ver que esos cambios nos están pasando por delante y no a través nuestro.

[No decir adiós a los cambios que lleguen...]

miércoles, 28 de octubre de 2009

Decisiones

Como primera entrada quería escribir algo que reflejara como me siento y lo que me ha llevado a crear este blog (a parte de la insistencia de mi querida Elena), pero nada de lo que hacía terminaba de agradarme. Por suerte para mí, recordé un texto de la maravillosa serie "Anatomía de Grey", que reflejaba la situaicón a la perfección, asi que aquí os lo dejo.

"No se por qué siempre estamos posponiéndolo todo, pero, si tuviera que adivinarlo, diría que tiene mucho que ver con el miedo; el miedo al fracaso, el miedo al dolor, el miedo al rechazo.
A veces es miedo a tomar una decisión, porque... ¿Y si te equivocas y cometes un error sin solución?
Sea lo que sea lo que nos da miedo, una cosa es cierta: cuando el dolor de no hacer algo es más insoportable que el miedo a hacerlo, es como si lleváramos una pesada carga. Quien duda está perdido.
No podemos fingir que no nos lo dijeron. Todos hemos oído los proverbios, a los filósofos, a nuestros abuelos advirtiéndonos sobre el tiempo perdido. Hemos oído a los poetas malditos instándonos a vivir el momento. Aunque, a veces, debemos escucharnos a nosotros mismos. Debemos cometer nuestros propios errores. Debemos aprender nuestras propias lecciones. Debemos dejar las posibilidades de hoy bajo la alfombra del mañana hasta que no podamos más, hasta que comprendamos, por fín, que es mejor saber que preguntarse, que despertar es mejor que dormir, y que facasar y cometer un error enorme es mucho mejor que no haberlo intentado..."