Sonríe ante todo:
ante el dolor,
ante las preocupaciones,
ante los malos tiempos,
ante los amigos,
ante los enemigos,
ante el día soleado y la luna llena.
Pero, sobre todo, sonríe ante el miedo.
El miedo a que sea una misión suicida el hablarte.
Y mirar al cielo porque no puedo mirar al mar.
Porque quiero y no quiero que me atrapes...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarA ver, no se quien eres, ni si me conoces de algo o no, pero te pido por favor que dejes de escribirme este tipo de comentarios, porque no me resultan nada agradables. Gracias.
ResponderEliminar